Hay tantos personajes ficticios que me gustan y con los cuales podría identificarme. Pero solo hay uno con el cual me identifico -casi- completamente, y ese no podía ser otro que Harry Potter.
Acá una pequeña descripción de la manera de ser de Harry:
Harry se caracteriza por ser alguien que quiere mucho a sus amigos y aprecia los vínculos que forma con las personas con el tiempo. Se sacrifica por ellos. Es muy curioso, y suele ser algo introvertido cuando no conoce muy bien a alguien, pero cuando llega a tener confianza, suele ser más abierto. Normalmente se encuentra entre serio y alegre. Le gusta pasear y estudiar diferentes hechizos con los cuales puede mejorar como mago. Ama el dulce y odia lo amargo. No le gusta que lo subestimen ni lo menosprecien, puesto que es muy susceptible y se puede enfadar fácilmente, hasta ponerse violento. Tiende, no obstante, a ser extremadamente pesimista y a tener contradicciones existenciales; a menudo imagina que le va a pasar lo peor cuando está en situaciones estresantes.
Las personas que me conocen, pueden ver que soy muy parecido a Harry en su forma de ser. Las únicas diferencias, es que a diferencia de Harry, no suelo ser violento y no me enfado con facilidad. Tampoco soy pesimista, al contrario, soy muy optimista, pero sí llego a pensar que puede pasarme lo peor cuando estoy en situaciones estresantes.
En fin, mi vida, si fuera Harry Potter, sería lo mejor que podría sucederme. las aventuras, la historia de la magia, usar la magia. Todo eso sería maravilloso. Y si me pongo a pensar, no está de más agregar un poco de magia a este viaje.
El miedo; esa sensación que te paraliza y te advierte que puedes estar en peligro por cualquier situación, y este viaje no ha estado exento de ellos. Por mi parte, soy de esas personas que no siempre demuestran el miedo. Se puede decir que soy una persona dura, pero eso es solo en el exterior, porque la verdad, es que le tengo miedo a muchas cosas. A algunos insectos (Más que miedo, es asco), al fracaso, a la soledad. Sí, le tengo miedo, muchísimo, a la soledad.
Desde el inicio de mi viaje, me he dado cuenta de que no me gusta estar solo. Cada vez que mi mamá, mi papá o mis hermanos me dejaban solo, siendo yo un bebé, me ponía a llorar, porque en efecto no quería estar solo. Me aterraba la idea de que nadie estuviera allí para acompañarme. Y hoy, que ya he dejado atrás buena parte del camino, y he superado muchas cosas, me doy cuenta que ese miedo sigue allí, y me acompaña a todas partes.
Me gusta estar acompañado, ya sea por mi familia, por amigos, o solo por Toby, mi perro. Y es que con solo sentir la presencia de alguien cercano todos mis miedos e incertidumbres se disipan. La soledad es traicionera. Te obliga a hablar contigo mismo, a reflexionar algunas cosas, lo cual es bueno, pero también te hace pensar más de la cuenta. Puedes volverte paranoico por cualquier situación que hayas vivido, y llegar a obsesionarte con una circunstancia en específico. Y no me gusta experimentar la sensación de paranoia, pensar una y otra vez sobre algo que hice, o que no hice, y obsesionarme con eso.
Y lo que más me asusta de la soledad, es que estando solo no se tiene a una persona a quien contarle tus problemas, que te aconseje sobre algún aspecto en tu vida y te de amor y cariño cuando lo necesites. La soledad es algo bueno y necesaria en algunos casos, pero puede llegar a ser muy peligrosa en otros.
Los mejores viajes siempre son los que se hacen con la familia, o con amigos. O incluso con la familia y con los amigos, todos juntos. Pero todos sabemos, que a la gran mayoría no les gusta viajar solos.
Como ya saben, me gusta definir mi vida como un viaje, en el que en las diferentes etapas del camino, voy aprendiendo y experimentando cosas que me hacen crecer como persona. Una de esas cosas que he aprendido, y a la que le he "cogido gustico" es, precisamente, viajar.
Me gustaría poder viajar por el mundo, y conocer todos los lugares y culturas que en él existen. Me gustaría ir a España y conocer el Santiago Bernabéu. Conocer la cultura de ese país, conocer Madrid y ver la arquitectura de Barcelona desde el aire. Tomar un tren que me lleve por toda Europa, tal como lo hicieron mis hermanos en 2009, y visitar y conocer todos los lugares turísticos que ellos visitaron (Y los no tan turísticos también).
Quisiera conocer Asia, específicamente Japón. La cultura y las tradiciones de ese país me llaman mucho la atención, y quizá pueda contar con la suerte de conocer a alguno de los creadores de mis animé favoritos jajaja. Y no puedo dejar por fuera a América. Recorrer toda América, es algo que siempre he querido hacer.
Lamentablemente, la situación actual me impide a mí, y a muchos otros, poder darnos el lujo de conocer el mundo. Pero sé que en un futuro no muy lejano, todo cambiará para mejor, y todos tendremos las mismas posibilidades de conocer lo maravilloso que es el mundo, con sus diferentes culturas y tradiciones, y poder agregar anécdotas, recuerdos e historias a nuestro viaje.
Hoy me la pusieron difícil. Durante este viaje he conocido mucha gente maravillosa, y a muchos de ellos los admiro muchísimo. Pero, creo que, sin vacilar mucho, puedo decidirme por hablar de alguien en específico.
En este viaje conocí a una persona, a una mujer, que pasó por muchas dificultades en su vida y aún así dio todo de sí para sacar adelante a sus hijos. Una mujer que nació, podría decirse, en la pobreza, pero con su fuerza de voluntad y trabajo arduo logró salir adelante, siempre con la mirada hacia arriba. Esa mujer no es otra que mi abuela materna, Dolores Rojas, quien desde muy joven tuvo que salir a trabajar a las calles, haciendo cualquier cosa que pudiese hacer, para ayudar a su familia a conseguir comida o lo que necesitasen.
Me duele admitir que no tuve la mejor de las relaciones con ella durante los últimos años de su vida, pero siempre estaré muy agradecido con ella, por haberle dado la vida a la mujer que luego me la daría a mí, y por enseñarle a ella que para lograr lo que quieres, debes trabajar duro y ser perseverante. Cosa que mi madre luego me enseñaría a mí y a mis hermanos.
Abuela, espero que me disculpes por no haber estado contigo en tus últimos momentos, y quiero que sepas que siempre, siempre, estarás conmigo, en mi corazón. Y tengo la certeza de que, aunque tu viaje terminó, seguirás cuidándome en el mío. Te amo.
En este viaje, he descubierto muchas cosas que me gustas. Algunas de ellas expuestas en el post anterior. Y también me he encontrado con algunas que no me gustan. Hoy voy a decirles algunas, las que vengan a mi mente, ya que realmente es un número considerable.
Tal vez esperen que escriba sobre muchas cosas y de muchos detalles sobre ellas, pero no pararía de escribir nunca.
Me gusta sonreír y hacer sonreír a la gente. Ya saben, "un día sin una sonrisa es un día desperdiciado". Me encanta soltar carcajadas con mis amigos, y terminar llorando y con dolor en el abdomen. Me gusta el animé, especialmente Naruto. El fútbol es mi vida. Según mi mejor amiga, me gusta "chancear" (Ya queda de parte de ustedes investigar qué es eso, si no lo saben). Me gusta el alcohol, aunque no lo consumo tan seguido y también el narguile. Harry Potter y los Juegos del Hambre. Me gusta hacer cosquillas y disimuladamente meter mano. Aunque con algunas personas no es necesario que disimule. Me gusta hacer y que me hagan cariños, especialmente en el cabello. Él. Me gusta leer, mucho. Puedo leer un libro en un día, o menos, dependiendo del número de páginas y de si la trama me atrapa lo suficiente. Me gusta el chocolate, y los dulces, casi todo tipo de dulces. La música, amo dormir escuchando música y ducharme escuchando música. Cantar y bailar en la ducha. Me gusta regalar, a veces sin razón alguna, y recibir regalos. Hacer chistes malos y que aún así mis amigos se rían.
Son muchas cosas las que me gustan, y son muchas las cosas que aún me faltan por experimentar y, que tal vez complementen esta lista en un futuro. Quizá, dentro de algunos años, esté escribiendo nuevamente esta lista, para ponerlos al día de cómo va mi viaje.
"Mejores amigos", es difícil describirlos, ya que todos son maravillosamente únicos. Pero puedo hablarles sobre ellos en general.
Son esas personas que con solo verlos ya sabes lo que piensan, y viceversa. Se comunican fácilmente solo con miradas o gestos, ya que están tan compenetrados que se entienden a la perfección. Mis amigos son esos que cualquier otra persona llamaría "locos", pero esos locos son los que dan color y alegría a mi vida.
Mis amigos son esas personas con las que no puedo pasar más de una semana peleado con ellos. Siempre me hacen falta. Ya sea para conversar, pedirles un consejo, o incluso para hablar tonterías. No soportaría el hecho de perder la amistad de alguno de ellos, por la razón que fuese, siempre buscaría la manera de llegar a la reconciliación.
Se puede decir que tengo suerte de contar con estos locos que llamo amigos. Cada uno, a su manera, agrega un poco de lo suyo para hacer mi vida un poco mejor. De ellos he aprendido muchas cosas. Socializar más, y mejor, ser mejor amigo, ser mejor persona, incluso ser la peor mierda solo por divertirnos un rato jajaja. De algunos de ellos le agarré el gusto a la tinta, y la valentía para atreverme a hacerme un tatuaje. E incluso muchos consejos me han servido para evolucionar, ya que si no fuese por los consejos de mis amigos, tal vez me habría equivocado de camino y estaría en un destino al que no me habría gustado llegar en este viaje.
Mis amigos, mis compañeros de viaje. Algunos desde la infancia, otros más recientes, y algunos que se han quedado en el camino, pero gracias a todos y cada uno de ellos, soy la persona que soy hoy. Sé que algunos de mis amigos quizá se queden en el camino, pues la vida da muchas vueltas, y sea por la razón que sea, algunos caminos se separan y a cada uno de nosotros nos toca llegar a un destino diferente. Pero si algo tengo por seguro, es que todos llegarán conmigo al final de mi camino, porque los tengo a cada uno guardados en un pedacito de mi corazón.
